Cinemanía Inquisitorial

Pues resulta que al Inquisidor le gusta el cine,  desde muy, muy, muy pequeño.

El Inquisidor, con siete años,  recuerda muy bien el cine Gran Capián de su pueblo, Peñarroya Pueblonuevo del Terrible, y sus sesiones nocturas durante el verano, “Cine de Verano” que se dice. Las mayúsculas las pone el Inquisidor.

Recuerda muy bien el Inquisidor las pelis que vió con su amigo Sebas, especialmente El Tigre de Esnapur y La Tumba India, dos maravillosas pelis de Fritz Lang. Que bien recuerda el Inquisidor la sensual danza que el “malo de la peli” obligó a bailar rodeada de serpientes a Debra Paget “la buena de la peli”,en el templo de Kali.

El caso es que el Inquisidor libre de las trabas laborales que le acosan a diario decidió revivir aquellas sesiones triples en los cines de su pueblo y tirando de su viejo disco duro externo se puso a ver pelis a mogollón. Donde antes había pipas, toffees, garrapiñadas, bolitas de anis, caramelos varios, tostaos (garbanzos asados), altramuces y bichillos, comprados en la tienda de “La bichillera”…joer que viejo es el Inquisidor, ahora hay  yogur líquido, aquarius, galletas de avena, además de otras lindezas relacionadas con el cacao. El Inquisidor, con avío suficiente, se sentó en el sofá a ver pelis y a recordar a Sebas, su pueblo y el cine Gran Capitán.

He aquí la lista que el Inquisidor comparte con los cinefílos que pululan por aquí. No dice el Inquisidor que sean grandes peliculas, solo son película que el Inquisidor puede ver muchas veces sin aburrirse.

Una de ellas es una antigua peli de John Ford interpretada por Will Rogers, “Barco a la deriva”, una peli de 1935 que a pesar de los años sigue encantando a cualquier aficionado al cine de Ford. Bonitos paisajes del rio Missisipi, negros muy en su papel de negros, los clérigos baptistas o anabaptistas, dicho con todo respeto, de nombres rimbombantes “el Nuevo Elias”, “el Nuevo Moisés”. Inolvidable el diálogo entre John Pearly (Will Rogers) y el piloto de uno de los barcos de río: “Has visto al nuevo Moisés” pregunta John, y le responden:  “No, ni siquiera he visto al viejo Moisés”. Por dios que aún me desc…eso. Los polis, las malos, los buenos, las chicas, el sheriff y los invitados en la cárcel, todos de diez para arriba.

Siguió el Inquisidor con un par de pelis clásicas,también de Ford: “Misión de Audaces” y “El Sargento Negro”. De la primera poco que decir, están John Wayne y William Holden y un espectacular ramillete de secundarios. Ford y Wayne en su salsa: la guerra de secesión. En “El sargento negro” Woody Strode es el protagonista de un thriller en formato western digno de cualquier peli de cine negro. Por si alguien no lo sabe, Strode es el gladiador negro amigo de Kirk Douglas en “Espartaco”. Este gran actor fue un gran amigo de John Ford y uno de los que estuvo junto a la cabecera de su cama el día de su muerte.

El Inquisidor incluyó una peli que no habia visto nunca guiado por un ramillete de actores dignos de crédito: Richard Widmark, Angie Dickinson, Stuart Whitman, Jack Elam, el actor cantante Willie Nelson que si el Inquisidor no recuerda mal apareció en uno de los capítulos de El Mentalista con su proverbial melena  y su simpática sonrisa. De todos modos la peli dejó al Inquisidor un poco frío, aunque los grandes actores nunca defraudan. La peli en cuestión es “Texas Train”, o “El tren de Tejas” o “Once upon a train of Texas”.

Después de esto el Inquisidor volvió al Oeste puro y duro con Henry Fonda: “Cazador de Forajidos” y Robert Mitchum “Con sus mismas armas”, esta última tiene el aliciente de ver a una jovencísima Angie Dickinson y para quien no la conozca, le sugiero una peli con John Wayne y Dean Martin  dirigida por Howard Hawks. De ese modo podrá ver dos obras de arte al precio de una: la peli y Angie Dickinson. La peli en cuestión es “El Dorado”

El Inquisidor prosiguió  con “Union Station” una muy digna y modesta peli protagonizada por William Holden y Nancy Olson, la guapa que se mosquea al ver a dos tipos armados  sentados en el tren tan ricamente. El mosqueo la conduce a William Holden y claro, se enamoran. Es una gozada descubrir que en esa peli aparece Barry Fitzgerald, es decir el pequeño gran Michaleen Oge Flyn de “El Hombre tranquilo”. Y quizás lo mejor de la pelicula “el malo”, el gran actor Lyle Bettger. Se cuenta que al nacer la comadrona le dijo a la madre: le ha nacido un malo de  pelicula.

Siguiendo la estela de Lyle Bettger el Inquisidor siguió con otra peli de John Wayne “El zorro de los océanos”.  Muy cristiano, muy conservador, muy republicano,muy amante de la familia, pero joer, con el Wayne, que achuchones que besazos en absoluto castos, le pega a Lana Turner, claro que con Lana hasta Dustin Hoffman hubiese tenido problemas pues de todos es sabido que su mujer le obliga a firmar un contrato por el que se compromete a no besar a ninguna de sus “partenaires”. Cree que el Inquisidor que con Lana Turner, Dustin Hoffman hubiese hecho una excepción. Una pelicula muy recomendable, no solo por Lana mas Lana que nunca, sino también por el malo, Lyle Bettger obviamente. Un guión espectacular en opinión de el Inquisidor.

Siguió el Inquisidor con un western no ya de serie B, sino quizás C o D, protagonizado por Randolph Scott, pareja sentimental durante mucho tiempo de Cary Grant. Aún recuerda el Inquisidor la estupefacción que le dominó al enterarse de que aquel prototipo de vaquero tenía predilección por los caracoles, como el Craso (Laurence Olivier) de Espartaco en la famosa escena del baño con Tony Curtis. De todos modos a Scott como a Grant tanto le iban las ostras como los caracoles. La peli está muy bien y aunque el tema es redundante: Oficial del ejército que se hace pasar por un desertor para descubrir a los malos, en este caso los partidarios del Sur, la guerra de secesión está a punto de empezar, que quieren controlar California, el interés no decae en toda la película. En algunos momentos recuerda una famosa novela de Agatha Christie, no dice el Inquisidor cual por aquello de los spoiler.

Terminó el Inquisidor estos dias de cinemanía con dos pelis antagónicas: La última flecha,  una de indios protagonizada por Tirone Power y un peliculón raro, mas cercano al teatro que al cine: Amor entre Ruinas.

Amor entre Ruinas cuenta la historia  del reencuentro entre dos enamorados 50 años después de que “la enamorada” faltase a la cita con “su enamorado”. Después de cinco décadas sin volver a verse, ni de pasada, ni por casualidad, nada de nada, “Rien de Rien” que diría Edith Piaf, en fin, que se lía el Inquisidor, ella es una muy entrada en años ex-estrella de cine, que a pesar del tiempo transcurrido está de muy buen ver, él es un abogado de éxito, de muchísimo éxito, de pelo blanco y andar titubeante. Toda su vida estuvo enamorado de aquella jovencita y al verla 50 años despuès, el espectador descubre que sigue tan loco por ella como el primer día.

Amor entre ruinas, si pero no entre tristezas y vejez. Él es Laurence Olivier y ella Katherine Hepburn. Que más se puede decir.

Intentó cerrar el ciclo el Inquisidor con una de James Bond y ni corto ni perezoso se sentó a ver una de Pierce Brosnan de la que no recuerda el nombre. A los 15 minutos, aburrido, el Inquisidor dió por terminado el ciclo.

Quiere recalcar el Inquisidor que no hay pelis buenas ni malas, solo pelis que nos gustan y que no nos gustan. La prueba para saber si una peli nos gusta es verla por segunda vez, o tercera, si no nos aburrimos es que realmente nos gusta.