El fútbol como cubo de la basura (nueva entrega)Autor: Fernando Carreño

¿Con quien empezó todo? Ya ni se sabe, como cuando Zavalita se preguntaba en qué momento se jodió el Perú. No se sabe, pero tampoco se esconde como decía Góngora. Si empezó por el cochinillo del Camp Nou, por la pancarta del dedo de Mou, por las pancartas machistas del Villamarín, por el Frente Atlético aún activo y tolerado con muertos a las espaldas del caldo de cultivo que crea, por el cojo apaleador del Pizjuán y aún antes por el busto de Lopera. Si empezó por el Figo muérete, si por ese portugués hijo puta es, si fue por Luis Enrique tu padre es Amunike -que no es de ahora, sino de hace 20 años- si fue por ea ea ea, Puerta se marea. Si fue por las bromitas por Dani Jarque, si fue por Juanito como mola tu tumba en Fuengirola, si fue por el Messi subnormal o por el puta Cataluña y puta España. Si fue por las chorradas de un Piqué que ha pasado a regodearse como niñato repelente y consentido y quita la razón a quienes le defendieron. Si fue cuando el Barcelona quemó el vestuario que iba a usar el, entonces, Español. Si fue por el gracioso Vigo saluda a los hijos de la gran Pita. Si fue por los símbolos nazis, a los que sólo Hiddink hizo frente, si por la necesidad de que todos los equipos tuvieran ultras, llámense Ultra Sur, Ligallo, Yomus…

 

O si fue con los imbéciles que insultan a las árbitras. Si fue con los padres estúpidos que en los partidos de alevines insultan y agreden como si estuvieran en Primera -que ya ven como está el patio-. Si fue por la parte de la prensa que dice que todo esto es la salsa del fútbol, la sana rivalidad y el pique. Si fue porque como durante mucho tiempo no se pudo alzar la voz, se dejaba que en el fútbol se hiciera el salvaje y se convirtiera en un cubo de la basura de comportamientos sociales. Si fue por los comités o por quien sea que nunca han querido, sabido o podido meter mano en serio. Si fue por el primer negro y sus compañeros de equipo que no se fueron del campo cuando los imbéciles empezaron a hacer ruidos simiescos. Si fue porque en este país hay muy poco y por tanto se puede sacar muy poco. Si fue cuando se empezaron a dar a los ultras entradas numeradas y correlativas…

 

No se sabe ni se puede saber. Así, lo de ayer de Cornellá, con pancartas machistas llevadas por gente que seguramente esté muy orgullosa de serlo y con una grada jaleando las duras entradas a un jugador rival, será sin duda una más. Porque si alguien quiere sancionar ahora tendrán razón los acusados en decir que qué hicieron ellos que no hicieran otros antes sin castigo ni sanción. Que ruede la bola, pues, y hasta la próxima que como dicen no pocos, esto es la salsa del fútbol. Hasta que maten a alguien, que entonces ya diremos que esto no es fútbol y con la conciencia tranquila, a empezar de nuevo.

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