Guia del Pactista Galáctico

Cree el Inquisidor que una de las piedras angulares de los pactos de gobierno que nos sobrevuelan es el Partido Popular.
Y así lo cree el Inquisidor porque nadie quiere pactar con Mariano Rajoy, precisa el Inquisidor: Rajoy, no el Partido Popular.

El Partido Popular en las últimas elecciones obtuvo siete millones de votos. En opinión del Inquisidor, al menos dos millones de esos votos pertenecen a personas cuyo voto se dirige, específicamente, contra la izquierda, a causa de las huellas, en innumerables casos terribles, que la guerra civil dejó en sus familias y la estabilidad y el bienestar que al terminar la guerra disfrutaron con el franquismo. Estabilidad y bienestar de la que solo disfrutó un sector de la población hasta bien entrados los años 60.

Sin embargo un gran porcentaje del voto del Partido Popular corresponde a quienes creen que un partido de derechas es el mas adecuado para gestionar el país. Es el tipo de personas que vota pensando en el interés nacional y que está libre de filias y fobias.

Considera el Inquisidor que la cúpula del PP olvida a un gran porcentaje de su votantes que con toda seguridad son partidarios de pactar para formar un nuevo gobierno. El Inquisidor considera que es absolutamente imprescindible un congreso extraordinario del Partido Popular para renovar toda la cúpula directiva del partido.

En esta guía del Pactista Galáctico el Inquisidor piensa que Podemos es una entelequia como partido. El hecho de que Pablo Iglesias esté mediatizado por los votos de quienes forman parte de esta asociación de partidos que es Podemos, permite sospechar que cada una de estas asociaciones, están mas interesadas en alcanzar sus objetivos que. en lo que podemos denominar con el tópico: “interés general”.
En consecuencia, piensa el Inquisidor que Iglesias, Pablo Iglesias, está preso de ellos: ¿Es posible que Podemos pueda negociar con una sola voz? Cree el Inquisidor que en la negociación se juega entre otras cosas la unidad de Podemos.
Una curiosidad. En el norte de España se disputan 235 escaños, de los cuales Podemos ha ganado 53, de los que 32 pertenecen a Cataluña, Galicia, País Vasco y Valencia. Obviamente una gran parte de esos votantes pretenden la independencia o una federación de estados como mal menor. Iglesias está preso de ellos y son una bomba de relojería
Cualquier tipo de pacto con Podemos es una bomba de relojería porque las alianzas catalanas, gallegas y valencianas no siguen el mismo camino. La prensa es testigo de ello. Incluso el deseo de formar diferentes grupos en el congreso lo demuestra. No considera el Inquisidor que el hecho de que cada grupo tenga ingresos propios sea digno de consideración. Aunque nuca se sabe, la pela es la pela y no tiene ideologías.
Recomienda el Inquisidor al pactista galáctico que actúe con cautela y que sea prudente con los elementos poco previsibles en la formación de los pactos.

El PSOE cumple con su obligación. El Presidente del Congreso en nombre del rey ha elegido a Pedro Sánchez para formar gobierno, salga bien o salga mal la investidura. Pedro Sánchez cumple con el encargo, en contraposición a Mariano Rajoy que declinó su responsabilidad, pero tiene un serio problema: en su partido no es el “puto amo”. Sospecha el Inquisidor que en el PSOE hay miedo a sacar la basura, y como le dejen, Pedro Sánchez la va a sacar, miedo a perder votos de quienes no están por la labor de pactos con partidos independentistas o federalistas, miedo, me temo, a perder poltronas, miedo en general, como en el Partido Popular, a afrontar una situación completamente nueva.

El Inquisidor no es de derechas, es fácil deducirlo, pero tiene cierta simpatía inexplicable por Albert Rivera, a pesar de sus políticas económicas. Cree el Inquisidor que podría ser un nuevo Adolfo Suárez capaz de aglutinar esos seis o siete millones de votos de centroderecha y centroizquierda, mas muchos de lo que a veces se denomina derecha moderada o moderna.
Cree el Inquisidor que su capacidad para hablar con todos, manteniendo, como todos, una firmeza indesmayable en su programa pero mostrando una mayor permeabilización, le está dando muchos puntos entre los votantes moderados de este país de María Santísima.

El Inquisidor quiere mostrar su disconformidad con una ley electoral que permite que un partido con un millón de votos, como es el caso de Unidad Popular, solo tenga dos parlamentarios. Alberto Garzón y sus votantes  merecen un lugar en los cambios que se avecinan.

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