El Inquisidor está leyendo un libro raro

“Mi vida con Materlinck” de Georgette Leblanc.

Son las memorias de esta artista polifacetica y amante del escritor Maurice Materlinck.

Me gusta este párrafo:

Un día recibi una carta suya escrita con lápiz. La comienza así: “La ausencia, como la huella dejada por las aguas que se han retirado, puede solamente mostrarnos hasta dónde el amor ha subido.”

El Inquisidor tiene buena memoria,  cuando hurga en sus recuerdos,  y aún recuerda ausencias y huellas, pero la vida sigue y te va llenando de ausencias.  De ausencias inesperadas, de ausencias temidas que no siempre se producen,  hasta que llega la última, la personal, la que nos libera de todas las ausencias pasadas.

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