Sherlock Holmes y El Inquisidor

EL INQUISIDOR Y SHERLOCK HOLMES

Desde muy pequeño el Inquisidor se aficionó a las aventuras de Sherlock Holmes. Apenas con 11 años leía sus aventuras bajo uno de los viejos eucaliptos de los muchos que había en su pueblo. Se los dejaba un amigo seminarista que no llegó a sacerdote y sí a hombre casado.

Más tarde el Inquisidor descubrió a Sir Basil Ratbone, gran actor, quien junto con el simpático actor inglés Nigel Bruce, hijo de” buena familia” que fue severamente herido durante la Primera Guerra, también conocido por su participación en Rebeca, La Carga de la Brigada Ligera y, principalmente por su “Watson” quizás la  versión más entrañable del inseparable compañero de Sherlock.  Sir Basil era el malo de “Robin Hood”, el que mantiene un espectacular duelo a espada con Errol Flynn. Mr. Flynn no soportaba a Sir Basil. Quien tenga interés en saber porqué puede indagar en Google.

El “Holmes” de Sir Basil  entusiasmó al Inquisidor. Desde entonces su cara se adueñó del admirado Sherlock .

Veamos la descripción que Sir Arthur hace del detective en “Estudio en Escarlata” (1887):

“Su estatura sobrepasaba los seis pies y era tan extraordinariamente enjuto que producía le impresión de ser aún  más alto. Tenía la mirada aguda y penetrante, fuera de los intervalos de sopor a que antes me he referido (1) y su nariz fina y aguileña daba al conjunto un aire de viveza y resolución. También su barbilla delataba al hombre de voluntad, por lo prominente y cuadrada. Aunque sus manos tenían siempre borrones de tinta y manchas de productos químicos, estaban dotadas de una delicadeza de tacto extraordinaria, según pude observar con frecuencia viéndole manipular sus frágiles instrumentos de Física.”

Se entiende la fascinación del Inquisidor por Sir Basil Ratbone y posteriormente por Jeremy  Brett, el mejor Sherlock Holmes de todos los “Holmes” que en el mundo ha habido. Pero Jeremy Brett es demasiado grande como para incluirlo en este batiburrillo de letras “inquisidoras”. Otra vez será.

Todo esto viene a cuento porque el Inquisidor ha visto  “Juego de Sombras” la segunda versión que de “Sherlock Holmes” nos da  Guy Ritchie (“The Madonna’s Husband”), un director original y atractivo en “Juegos, trampas y dos pistolas humeantes” y en “Snacht, Cerdos y Diamantes” que se muestra repetitivo y previsible en sus divertidas y espectaculares versiones cinematográficas  del famoso detective.

Los “Holmes” de Guy Ritchie no  encandilan especialmente al Inquisidor Dormilón, aunque hay que decir en su honor que  sus “malos” son verdaderamente malos que el “Holmes” de Robert Downey Junior es muy divertido y su “Watson enamorado”, tierno y con recursos.

Jude Law tuvo una breve pero afortunada aparición en un episodio del Sherlock Holmes de Jeremy Brett, “Shoscombe Old Place”  tercer capítulo de The Case-Book of Sherlock Holmes,  en el que interpretaba a un sirviente que tenía que disfrazarse de una acaudalada señora, que para desgracia de su hermano, muere en mal momento. Jude se disfraza de mujer para retrasar el dia de la muerte de modo que el testamento fuese leído en la fecha adecuada y no antes. En ese capítulo interviene Poldark, como hermano de tan acaudalada señora, héroe de una famosa serie televisiva de los años 70

Pero el Inquisidor estaba con Guy Ritchie y considera que la película es recomendable para quienes no sean amantes del inmortal personaje que Sir Arthur Conan Doyle creó, además de para los lectores ingleses de la época y la Reina Victoria, para todos los lectores del mundo.

Al Inquisidor le gusta Robert pero no su “Holmes” y le guata Jude pero no su “Watson”. Y le gustaba el Guy Ritchie de sus primeras pelis,  sobre todo sus personajes, sus ágiles y originales movimientos de cámara y, sobre todo, sus enrevesados guiones.  Impagable el gitano de Brad Pitt. Y el impasible Jason Statham, reconvertido con el tiempo en una especie de Rambo británico “cool” y mal afeitado.

El Inquisidor recomienda encarecidamente a quienes la  desconozcan la serie de Holmes protagonizada por Jeremy Brett.

(1) Poco antes de esta descripción Watson expresa sus sospechas de que Sherlock Holmes consuma estupefacientes. Y así es, Holmes consume morfina y cocaína. En los momentos en los que no tiene trabajo  su mente vuela sin objetivos, sin actividad intelectual alguna y su cerebro no puede soportarlo salvo que la morfina y la cocaína vengan en su ayuda. En ocasiones el tabaco y el  violín, del que Holmes es un virtuoso, le ayudan, pero no durante mucho tiempo, pues para angustia y enfado de Watson Holmes recurre a los estupefacientes

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